Sí o no, uno y uno son dos

Estoy hundida en un deseo perdido. Me diste alas y cuando me enseñaste a volar, me las cortaste. Me mostraste el mapa y borraste el camino. Me tocaste y tus manos me olvidaron. Esas manos que acariciaban con deseo, ahora solo tocan con simpleza. Un susurro al oído, mil intenciones insinuadas, mil y una requeridas y no mas de una propuesta. Si a uno le quitas uno no queda nada, y nada tengo porque te quitaste tú.

Comentarios