Shall We?

Todo comienza con una mirada en la que tú me insinúas todas tus intenciones y me confiesas tus deseos y yo con un simple gesto acepto cada una de tus peticiones. Te acercas y al tocar mi mano ya sé que estoy a tu merced, que soy tuya para darlo todo, que te pertenezco. Me invitas al centro de la pista donde parado frente a mí me miras fijamente recorriendo cada centímetro de mi ser, me desnudas con los ojos y yo me dejo, yo quiero. Te acercas para ponerte cómodo a mi alrededor deslizando tus lujuriosos dedos sobre mi espalda haciendo retorcer mi espina, y es allí donde por fin puedo yo sentirte a tí, donde puedo oler el aroma de tu pecho y de tu cuello, y puedo sentir tu aliento en mi oído suspirando de ganas de comenzar. En ese instante te quiero mas que nunca, quiero estar allí tendida entre tus brazos hasta el final de los días,  sintiéndonos que nos pertenecemos para hacer lo que nos plazca. La melodía suena y el bandoneón nos toma para liberar pinceladas sobre el suelo y en ese momento el resto del mundo desaparece y somos solo tu y yo, danzando con los violines y queriendo mas, no queremos que termine, hacemos el amor sobre las tablas, tú me propones y yo te sigo, y cuando menos lo esperas soy yo la que te propone la mas privada de las movidas y te detienes a pensar, y en no más de más de un segundo estás allí complaciéndome. No quiero que el momento se acabe y tú tampoco, pero el fin de la tonada llega y nos quedamos en el sitio, tomados, abrazados, respirando uno del otro hasta que tú te llegues a cansar.

Comentarios