El Nuevo Mundo
Érase una vez tres hermanas hijas del Rey de un pueblo lejano: una princesa roja como la sangre, una princesa turquesa como el agua y una princesa verde como la selva. La princesa roja era cortejada por un plebeyo y ella le correspondía, era todo un príncipe para ella, sin títulos, sin honores, sólo con su palabra él la enamoró. El Rey no aprobaba esta relación porque un plebeyo no era digno de las princesas, no estaba a la altura, sin embargo, para la felicidad de su hija, la princesa roja, lo permitió.
Comentarios
Publicar un comentario