Chill Down Spine

No recuerdo el momento en que supe de ti, pero sí recuerdo el primer momento en que te vi. Ese primer momento en que sentí tu respiración en mi cuello y escuché una cálida voz en mi oído. Nunca olvidaré el brillo de tus ojos cristalinos, no puros, pero sí sutiles, que me desnudaron en segundos y penetraron en mi alma sin permiso, sin aviso. Como toda bella historia, hace falta un final, aunque no sea feliz, y ésta no la tiene, para cerrarla necesito tu ayuda. ¿me ayudas?

Comentarios